Maravillas con variaciones acrósticas. Joan Miró
Rigoberto Lanz
“Muy buenos días, guerrilleros de la ciencia”. Con estas palabras emblemáticas ingresaba el Presidente de la República a la gran “churuhata” que servía de auditórium a los miles de compatriotas de Misión Ciencia que se congregaban en este rincón perdido del país llamado “Santa Bárbara” en el estado Monagas. Por el tipo de público que allí se congregaba (investigadores, innovadores, productores, promotores y funcionarios de todos los niveles del Ministerio de Ciencia y Tecnología), por el ambiente reinante en un campamento de estas características y magnitudes (más de tres mil personas conviviendo en carpas, toldos y churuhatas) y por el filo político que es menester imbuir a todo cuanto se mueve en estos espacios pretendidamente asépticos, la metáfora de “guerrilleros de la ciencia” adquiere de inmediato un tenor contundente frente al conservadurismo que reverbera en las tradiciones intelectuales.
“Guerrilleros de la ciencia” es una emblematización que escandaliza a la vieja aristocracia del conocimiento que ha vivido durante siglos de los mitos de la “neutralidad”, del cuento de la “objetividad” y de las burdas manipulaciones de un fulano “método científico” que ha operado durante décadas como terrorismos intelectuales, como criterio discriminatorio sobre una amplia diversidad metódica que ha sido históricamente marginalizada, como filtro implacable para que el mandarinato de la ciencia y la tecnología legitime impunemente las formas de dominación que se han hecho cultura en este trayecto de la Modernidad. Justamente en este plano es evidente que la lucha contra esa cultura plantea inmensos retos que no pueden reducirse a cambio de planes o a divertimentos administrativos. Allí está contenida una sustancia profunda de la idea misma de revolución: transfiguración a fondo de los propios sentidos en los que descansan nuestras prácticas, mutación fundamental de los discursos que comandan lo que pensamos sobre la ciencia, transformación radical de los modos de producción del conocimiento, de las maneras de enseñarlo, de los modos de gestionarlo. Una cultura heredada del largo trayecto de la Modernidad llega a su fin. Su crisis es severa porque toca los propios fundamentos racionales en los que se afincó todo ese andamiaje durante siglos. Pero esas prácticas, discursos y aparatos no se van esfumar sin dejar rastro. Al contrario, el peso de esa cultura científica se reproduce inercialmente por todos lados. Sus efectos siguen traduciéndose en todos los ámbitos de la educación, del quehacer científico-técnico y en las rutinas académicas del mundo universitario. Por muy profunda que sea la crisis de paradigma que vive el aparato científico en todas partes, de allí no se sigue linealmente que este aparato se vaya a desplomar por implosión espontánea. La lucha supone precisamente hacerse cargo de las fuerzas en escena, de los intereses que allí se juegan y de la envergadura de las resistencias que se disparan cuando de cambios se trata.
“Guerrilleros de la ciencia” ha de resonar también como trueno que aturde en las mentalidades del propio funcionariado de nuestro Ministerio de Ciencia y Tecnología. Sabemos que los cambios culturales en curso implican una revolución epistemológica en los modos de producción del conocimiento. De allí se desprende la necesidad imperiosa de revisar los modelos de gestión del conocimiento que hemos heredado. Es claro que esos modelos de gestión no sirven para impulsar la revuelta epistémica que propugnamos. Es demasiado evidente que el perfil promedio de nuestros operadores es lo menos parecido a un “guerrillero de la ciencia”. Si bien esos cambios culturales han de transcurrir en perspectivas de largo plazo, aquí y ahora es preciso impulsar transformaciones que puedan modificar las maneras de hacer las cosas, las orientaciones estratégicas, las decisiones en diferentes planos.
“Guerrilleros de la ciencia” evoca un espíritu que ha de acompañar los emprendimientos de cada trabajador, la conciencia de los investigadores comprometidos, el clima de la enseñanza de las ciencias y las técnicas. Ese espíritu no es un adorno que se pone y se quita sin pena ni gloria. Es más bien la sabia que se disemina en la voluntad de cambiar, en la pulsión revolucionaria que anima todo cuanto se hace, en la pasión que desborda los límites de lo “políticamente correcto”.
La Misión Ciencia ha de insuflarse de ese espíritu en todo el espectro de su accionar: en la manera de vincularse con la gente, en las concepciones que se propulsan, en la fuerza crítica de su mirada sobre el país y el mundo, en la creatividad con la que se asumen los problemas y sus soluciones. Una legión de gente bien intencionada es siempre un dato muy loable que merece consideración y respeto. Pero Misión Ciencia es mucho más que eso. Se trata de provocar una transformación fundamental en el modelo de ciencia que conoció el país hasta estos momentos; un cambio de fondo del modo como se enseñan las ciencias y las tecnologías; un salto cualitativo en los modelos de gestión del conocimiento que hemos heredado. Eso no es posible por las vías “normales” por las que fluyen los procedimientos administrativos del Estado. Aparte de una estrategia clara y una visión consistente en torno a lo que se busca es preciso que la gente se impregne de un espíritu subversivo que queda bien emblematizado con la metáfora de “guerrilleros de la ciencia”.
Ese espíritu puede ser la diferencia a la hora de evaluar el talante de una política pública de esta envergadura. No se mide ni se pesa como las piedras pero de su fuerza demoledora no cabe dudar. Hacerse de ese espíritu es una de las más poderosas condiciones que debemos procurar para que la Misión Ciencia esté a la altura de su compromiso con el país y con la historia.
3 comentarios:
La sociedad en la que nos desenvolvemos hoy día, hace cada vez más imperioso el que la ciencia y la tecnología este al alcance de todos los ciudadanos, anteriormente el conocimiento permanecía parcelado a un sector muy reducido, que podríamos llamar eruditos de la ciencia, más aún en los países no existía la preocupación de hacer llegar los avances científicos a cualquier hombre de nuestra sociedad, para hacer posible la construcción y génesis del conocimiento. Por mucho tiempo creímos que lo mejor es dejar ese saber para unos pocos. La buena noticia es que nos hemos dado cuenta la importancia que tiene para la comuna mundial el apersonarse del conocimiento, todos debemos ser llamados a propulsar esos procesos de cambio, pero no puede ser de un momento a otro y como si fuese improvisado, es menester como señala Acevedo, J (2004) “La necesidad de una alfabetización científica y tecnológica como parte esencial de la educación básica y general de todas las personas” Tal preocupación no es sólo de este autor es también de organismos como la UNESCO y la Organización de Estados Iberoamericanos para la Educación, la Ciencia y la Cultura (OEI),
Por último, la misión ciencia debe tener a mi parecer el compromiso de divulgar el desarrollo científico a todos los sectores de la población y más aún hacer que esos avances en realidad influyan en la conducción de una mejor calidad de vida para el país.
Para conocer más sobre el tema de alfabetización científica a continuación apunto la dirección del documento
http://www.apac-eureka.org/revista/Volumen1/Numero_1_1/Educa_cient_ciudadania.pdf
Revista Eureka sobre Enseñanza y Divulgación de las Ciencias (2004), Vol. 1, Nº 1, pp. 3-16
Autor: José Antonio Acevedo Díaz
Vanessa Castro R
Estudiante tercer año de Educación mención Castellano y Literatura. Universidad de Los Andes-Táchira
Hola soy George Koroneos C.I.:17811115 estudiante de la ULA Tachira 3er año educ. mencion INGLES sec:01.
Me parece "guerilleros de la ciencia" un termino adecuado para los innovadores del pensamiento de los tiempos que se avecinan. En la nueva venezuela que queremos construir, todos debemos coloborar y poner nuestro grano de arena. juntos lograremos formar la sociedad que todos buscamos. Uno de los ejes principales del exito de la economia de un pais es la tecnologia. Tenemos que formar pensadores y luchadores para asi prosperar. Me gusta mucho que el gobierno se interese en las propuestas e investigaciones de las mentes venezolanas. Aqui hay un link que explica y demuestra mejor como el gobierno auxilia esta causa:
http://www.fungyn.gov.ve/fungyn/modules.php?name=News&file=article&sid=27
No cabe duda, de la imperiosa necesidad y del derecho al que tienen todos los ciudadanos de la alfabetización cientifica y tecnologica. Si bien es cierto, para que dicha participación sea efectiva es muy necesaria que diversos sectores tanto públicos como privados promuevan y estimulen a que la ciudadania tome un papel protágonico en dicho proceso. Ahora bien, las instituciones educativas juegan un papel muy importante, porque es uno de los principales lugares donde se debe despertar el interés, utilidad y el derecho que tenemos todos de aprender y accesar al conocimiento cientifico y tecnologico.
La llamada "Revolución Tecnologica", es quizá una de las vías por las cuales se logrará la ransformación social que muchos paises necesitan, así quedó claramete expresado en La Conferencia Mundial sobre la Ciencia para el siglo XXI, auspiciada por la UNESCO y el Consejo Internacional para la Ciencia, declara: “Para que un país esté en condiciones de atender a las necesidades fundamentales de su población, la enseñanza de las ciencias y la tecnología es un imperativo estratégico (…) Hoy más que nunca es necesario fomentar y difundir la alfabetización científica en todas las culturas y en todos los sectores de la sociedad, (...) a fin de mejorar la participación de los ciudadanos en la adopción de decisiones relativas a la aplicaciones de los nuevos conocimientos” (Declaración de Budapest, 1999).
Quedará en manos de quienes estan comprometidos con dicho proceso que el mismo logre los resultados esperados. Por otro lado, será responsabilidad de los ciudadanos luchar por el derecho que tienen de acceder y gozar de los beneficios que dicho proceso nos brinda.
Para poder ampliar un poco mas en este tema pueden dirigirse a la siguiente dirección electrónica:
http://www.uv.es/gil/documentos_enlazados/Cult_y_Educ_2004.doc
Wendy Hernández
Estudiante de Educación Mención Inglés de la Universidad de Los Andes-Táchira
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